¿Quién soy?


Mi nombre es María y soy la persona que está detrás de esta pantalla y de este proyecto. He dado muchas vueltas a cómo presentarme, a cómo plantear qué es Bambú Pedagogía y he decidido que esta es la forma: quiero que sepáis quién soy y qué me mueve a estar aquí.


Ya desde antes de empezar en la facultad sentía un interés especial por todo lo relacionado con el autismo. Lo conocí por casualidad, por el blog de @madrereciente y me gustaba leer lo que contaba de su hijo Jaime; ahí empecé y fue el comienzo de todo lo que vino después.


En 2013 trabajé por primera vez con un niño con autismo y hasta 2021 he seguido haciéndolo, dedicándome en exclusiva a la atención de personas en el espectro del autismo, desde la infancia hasta la edad adulta, así como a la intervención con sus familias y entorno. A todos ellos les debo parte de lo que soy hoy.


En julio de 2021 dejé mi trabajo por cuenta ajena y decidí empezar con este proyecto. No ha sido fácil tomar la decisión porque suponía dejar un puerto seguro y empezar un viaje rodeado de incertidumbre, pero quería hacerlo.


Quizá una de las cosas que me definan sea que me gusta cuestionar y cuestionarme, por lo que mi visión de todo lo relacionado con el autismo ha cambiado mucho durante todos estos años. Me he seguido formando de manera continua con todo lo que llegaba a mí, pero, sin duda, el trabajo diario ha sido lo que me ha permitido saber por dónde seguir orientando dicha formación. Hace ya tiempo trabajé con una chica increíble que me explicó tantas cosas desde su propio diagnóstico de autismo, que hizo que se tambalearan ciertos aspectos que, hasta la fecha, habían sido casi un dogma para mí. Ella me explicó que la visión de gran parte de la comunidad autista adulta es que el enfoque que se le está dando al autismo no está teniendo en cuenta la opinión de las propias personas con autismo, así que ahí comenzó la búsqueda de respuestas que ha desembocado en este proyecto.


Decidí empezar a buscar información relativa a todo lo que ella me había contado y poco a poco llegué a unas personas increíbles, todas con diagnóstico de autismo (o autistas, como a ellas les gusta denominarse aunque yo lleve años usando otros términos). Y empecé a leerlas, y empecé a escucharlas y ahí nació mi deconstrucción y reconstrucción. Me dí cuenta de que quería, fuese como fuese, intentar ser también un altavoz para su mensaje. No desde un punto de vista de vida propia, como ellos y ellas, sino desde una perspectiva profesional que me permita allanar, aunque sea un poquito, su camino. Quiero cambiar el enfoque y explicar por qué, quiero desmitificar, explicar y contar experiencias vividas como profesional.


Quiero seguir interviniendo con personas con TEA y con sus familias porque es lo que me llena, pero también quiero una sociedad que acepte la neurodiversidad y es otro de los aspectos a los que voy a dedicar energía.




              Puedes ver un pequeño resumen de mi formación en el siguiente icono